Los microbiomas y las prescripciones antibióticas., una invitación a cuestionar el paradigma

por Diana castro

Recuerdo cuando niña, ver muchas cajas llenas de medicinas de muestra médica, formas y colores que mis tíos tenían en uno de sus consultorios, el de la casa de mi abuela y ambos médicos, tenían la fiel certeza de que todo mal se debía tratar con un buen ciclo de antibióticos que en ese entonces eran, de última generación, siendo rey puesto el ciprofoxacino, lo mejor del amplio espectro.

Así he crecido con términos médicos y explicaciones marketeras de grandes laboratorios poniéndole punto final a cada infección con una sonrisa hermosa y un maletín lleno de regalitos, de cada representante que hoy en día desde mi aprendizaje comprendo, éramos muy ignorantes para comprenderlo, países en vías de desarrollo como el Perú, son el garaje sale del mundo farmacéutico, donde se venden los saldos de lo que jamás podrías en una receta para tratar alguna afección de un primermundista, menos si es un niño. Pero el tiempo nos hizo justicia y el internet junto con otros bondadoso nos abrieron algunas puertas, la velocidad con la que accedemos a la información reduce nuestro “asnazgo” (léase, ignorancia) a las investigaciones, y aunque aún en pañales para lo rápido que avanza todo allá afuera, estamos mejor encaminados.

Hoy quiero hablarles del otro lado del antibiótico, la Microbiota (luego entiéndase, LAS microbiotaS)

Muchas partes de un solo cuerpo, que conforman la unidad que somos, cada una de ellas idéntica en forma que la otra pero con un comando, que hace toda la diferencia, que hace que conozca su labor, las maravillosas células, diferenciadas una de otra, una de riñón, otra de ojo, una de cabello y otra de cerebro, todas iguales pero bien claras en su accionar, viven en un sub mundo donde el “ambiente” no es igual, algunos suavecitos como revestimiento o mucosa de boca, otros rugosas como de intestino, algunas resbalosas y brillantes como cerebro y otras duras y ásperas como corteza de hueso. Cada una de estas partes existe en un lugar para hacer algo por un TODO, llamado tu cuerpo, tu existir, tu vida.

Así es la descripción poética que puedo hacer a cerca de la microbiota, me emociona saber que cada parte de mí, tiene un sub mundo que tiene su propio submundo, como Matrioshka rusa que se duplica hasta el infinito, la misma imagen, pero diferente tamaño, así veo yo nuestro microbioma, siempre hay un poco más para analizar, recién estamos aprendiendo a descifrar los secretos de la naturaleza, que ya lo ha resuelto todo.

Hoy en día, llega a nosotros mucha información que llega a ser hasta confusa, disociada y bien fragmentada sobre cómo comer, qué elegir y a quien darle like, lo importante es tener un conocimiento básico para acercarnos a lo que más añoramos, el equilibrio de una salud tal vez no perfecta… pero si estable.

Entonces ¡Vamos a lo nuestro!

La Microbiota es un conjunto de bacterias, entre benéficas y otras de función algunas con potencial patogénico, otras estabilizadoras que forman un “bioma”, vamos a llamarlo “ecosistema” donde conviven de manera equilibrada, cuando estos grupos están bien distribuidos, es como vivir en un barrio tranquilo, residencial, con seguridad ciudadana, casetas de control, uno que otro delincuentillo pero siempre bien observados, en ese “barrio residencial microbiómico” hay un control, un equilibrio, hay lo que podríamos definir como “salud”.

En cambio, tenemos otro barrio, donde hay muchísimo comercio y no hay buen manejo municipal, basura por todos lados, ruido y caos, animalitos sin hogar ensuciando y desbaratando las esquinas en busca de alimento, algunos delincuentillos bien organizados donde el serenazgo no es capaz de asomarse, en este “barrio itinerante microbiómico” podríamos decir que reina el desequilibrio –  proliferan las enfermedades y gana el equipo “malo” también podríamos definir que no encontraremos “salud”.

Con esta explicación quiero recordarte que aquello que observes, órdenes

 y alimentes crecerá y que el equilibrio es posible siempre y cuando conozcas bien el barrio y el problema, cada barrio es diferente, cada microbioma es distinto, la boca y el intestino pertenecen al mismo sistema, pero son diferentes espacios que responden a diferentes pH, temperaturas, texturas y que albergan diferentes tipos de “micro” vida (bichitos, bacterias, hongos, arqueas, etc.) acomodados a ese “bioma”

Esta ha sido una manera figurativa de explicarte que todas esas bacterias están vivas, y si aplicamos un antibiótico de amplio espectro, ante una “pequeña bandita delincuencial del barrio”, nos vamos a destrozar el barrio entero y no queremos eso, por eso antes de medicar y aceptar, hay que analizar, y cuestionar, y cuestionar, y preguntar…

Estudios hay, material para revisar hay… lo que falta es encontrar a la persona idónea que te lo explique así, luego de haber leído 100 papers que confirmen de muchas formas qué es voz confiable.

Espero que la próxima vez que vayas al especialista, antes de aceptar sin cuestionar tu siguiente ciclo antibióticos, pienses en tus “barrios internos” y hagas la siguiente pregunta… ¿Hay alguna otra manera de tratar esto?, y recuerda siempre elegir muy bien a tu profesional de la salud, porque tú DEBES estar segura de su trayectoria, y confiar en su conocimiento.

Hasta pronto.

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